Arquitectura Renacentista

La arquitectura Renacentista se basa en la recuperación de las formas de los edificios clásicos y una concepción del espacio a escala humana. Los edificios construidos durante esta época buscaban a menudo «la perfección técnica», basándose en cálculos geométricos y matemáticos para encontrar la máxima armonía y proporción.

La arquitectura Renacentista es aquella diseñada y construida durante el periodo artístico del Renacimiento europeo, que abarcó los siglos XV y XVI. Se caracteriza por ser un momento de ruptura en la historia de la arquitectura, en especial con respecto al estilo arquitectónico previo: el gótico; mientras que, por el contrario, busca su inspiración en una interpretación propia del arte clásico, en particular en su vertiente arquitectónica, que se consideraba modelo perfecto de las Bellas Artes.

Arquitectura Renacentista - Castillo de Chambord

Orígenes de la Arquitectura Renacentista

La arquitectura renacentista se desarrolla a partir del siglo XV principalmente en Italia. Es común atribuir el lugar de génesis a la ciudad de Florencia, donde el gótico apenas había penetrado, en el momento de la construcción de la cúpula de la catedral de Santa María del Fiore, proyectada por Brunelleschi.

Tal episodio no solo es un mero cambio en el perfil estilístico que predominaba en el escenario arquitectónico florentino, sino la demostración clara de la ruptura que vendría posteriormente en la propia forma de producir la arquitectura, abriendo camino no solo para redescubrir el clasicismo, sino también para la promoción de la tratadística y para una teorización inédita sobre el tema. Son muchos los estudiosos que afirman que Brunelleschi construyó, de hecho, no solo una cúpula, sino el concepto de un nuevo tipo de arquitecto: altera las reglas de la construcción civil iniciando un proceso que, gradualmente, separará al proyectista del constructor.

Asimismo, Brunelleschi inicia una tradición que separa al arquitecto de los antiguos gremios medievales, y cuya profesionalización es cada vez más patente en la época, afirmándose como intelectuales alejados de la construcción propiamente dicha

Características de la Arquitectura Renacentista

Se puede apreciar una evolución en el estilo arquitectónico durante sus diferentes etapas del Quattrocento y Cincuecento. Entre las características de la arquitectura renacentista podemos destacar:

  • Produjo innovaciones en diferentes esferas: tanto en los medios de producción (técnicas de construcción y materiales constructivos), como en el lenguaje arquitectónico, que se plasmaron en una adecuada y completa teorización.
  • Final del anonimato: Otra de las características de este movimiento es la nueva actitud de los arquitectos, que pasaron del anonimato del artesano a una nueva concepción de la profesionalidad, marcando en cada obra su estilo personal.
  • Concepción del espacio a escala humana. La arquitectura renacentista tendió a hacer edificios más pequeños en comparación a la arquitectura gótica.
  • Buscaban la perfección Técnica: Los arquitectos renacentistas se basaban en cálculos geométricos y matemáticos para encontrar la máxima armonía y proporción.
  • Horizontalidad frente a la Verticalidad: Los edificios construidos durante el gótico solían buscar la verticalidad, resultando ser bastante altos, en cambio, en la arquitectura renacentista se tendió a la horizontalidad, siendo más anchos y armónicos.
  • Arcos de Medio punto frente a los arcos apuntados: El arquitecto renacentista desprecia el arco ojival o apuntado, característico de la arquitectura gótica y vuelve a utilizar, sistemáticamente, el arco de medio punto. Sostenido por elegantes columnas de orden clásico, formando galerías o logias. Su repetición rítmica contribuye a subrayar la claridad racional de los edificios renacentistas.

Arquitectos del Renacimiento

Entre los principales arquitectos del renacimiento podemos destacar:

Brunelleschi (Quattrocento)

La catedral de Santa María del Fiore, en Florencia, fue inicialmente ejecutada en estilo tardo-románico, pero su construcción duró varias generaciones (fue iniciada en 1296 y a la muerte de Brunelleschi, en 1446, aun no se había concluido).

No fue un edificio proyectado: su diseño y construcción se armaron de forma paralela: aunque existía un plano general para su forma y distribución interna, los detalles constructivos iban siendo resueltos a medida que avanzaba la construcción en la propia obra. Por tanto, a pesar de que la necesidad de construir una gran cúpula preexistía, la forma de la misma no había sido decidida de antemano. Cuando llegó el momento de erigirla, los artesanos florentinos se encontraron con un vano de 40 metros, imposible de cubrir con las técnicas constructivas tradicionales.

La solución encontrada en 1418, cuando la República de Florencia ya mostraba claras intenciones de manifestar su poder económico en la ciudad (con lo que la catedral se convirtió en una especie de “tarjeta de visita”), fue promover una especie de concurso de ideas para la conclusión de la catedral, que conllevaba la solución al problema de la cúpula. Brunelleschi, que era en la época un artesano relativamente reconocido, aceptó el desafío; decidió, para ello, viajar a Roma en busca de inspiración.

En ese periodo, Roma era el lugar del mundo en el que las ruinas de la antigüedad clásica eran más visibles. La principal fuente de inspiración para Brunelleschi fue el Panteón de Agripa: una estructura con un diámetro similar al de Santa María, rematado con una cúpula en arco pleno; comenzó también a estudiar las relaciones estilísticas, proporcionales y formales entre los diferentes elementos que componían ese espacio. Y fue efectivamente esta actitud la que hizo que se gestara el espíritu del Renacimiento.

A su vuelta a Florencia, lleno de esa experiencia del mundo clásico, Brunelleschi propuso una solución para la catedral florentina: una gran cúpula de 42 metros rematada por una linterna, basándose en su viaje a Roma. Pero no se limitó a reproducir el modelo romano, sino que propuso una forma totalmente innovadora: su cúpula sería la primera con tambor octogonal de la historia de la arquitectura.

Los arquitectos que siguieron este método trazado por Brunelleschi fueron responsables de la plena recuperación del lenguaje clásico. El dominio del clasicismo se logró de hecho a lo largo del siglo XV, especialmente después de que Alberti expusiera su teoría de la arquitectura en su tratado, y encontró en Bramante a su figura más paradigmática. Para entonces ya se conocían de forma más fehaciente las formas constitutivas de las arquitecturas griega y romana, y tanto sus soluciones concretas como la síntesis espacial propia de la arquitectura clásica eran, en general, conocidas.

Arquitectura Renacentista - catedral santa maria fiore

Bramante (Cinquecento)

Bramante es la figura que representa el paso del Quattrocento al Cinquecento, en lo que se suele denominar fase madura del Renacimiento. No solo conocía las posibilidades del lenguaje clásico, sino que también entendía las características y el ambiente de su época, ya que fue capaz de aplicar el conocimiento antiguo a una forma nueva, inédita, sobresaliente y, sobre todo, clásica.

Así, su Templete de San Pietro, en Roma, no solo es una relectura de los templos griegos de planta central, sino que se convirtió casi en una maqueta del gigantesco proyecto de la cúpula de San Pedro, cuyas dimensiones eran comparables a las del Panteón, a la de Santa Sofia en Constantinopla y a la de Brunelleschi en Florencia.

Bramante también popularizó otra forma clásica desarrollada y explorada posteriormente. Está inspirada en los arcos de triunfo romanos y fue brillante por sus características compositivas aplicadas a los proyectos de villas y palacios, piezas clave del Renacimiento en la arquitectura civil. La principal imagen del estilo bramantino se encuentra en las triadas adornadas con arcos, dos de los cuales están a la misma altura y con el central mayor, basado en la combinación del orden arquitectónico clásico y el arco de medio punto.

La superación de los clásicos se dio especialmente en la medida que los arquitectos propusieron soluciones espaciales clásicas para proyectos nuevos (como en los grandes palacios, diferentes de las construcciones romanas, o en las nuevas catedrales o basílicas). Elementos como las bóvedas y las cúpulas se usaron de una forma nueva, y se emplearon los órdenes (dórico, jónico y corintio) característicos de la arquitectura de la Antigüedad.

A medida que el dominio del lenguaje clásico evolucionaba, fue creciendo en los arquitectos renacentistas un cierto sentido de liberación formal de las encorsetadas reglas del clasicismo. Andrea Palladio fue el principal exponente de esta nueva manera de trabajar con el lenguaje clásico, como se hace patente en sus proyectos de “villas” en los alrededores de las ciudades italianas.

La arquitectura de Palladio fue de tal modo peculiar y destacada con respecto a sus antecesores que su método de trabajo acabó creando un nuevo estilo: el palladianismo; el propio arquitecto fue autor de un tratado bastante completo sobre arquitectura clásica, en el que expuso su modo de pensar.

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