Dadaísmo

Si bien es difícil decir exactamente quién acuñó el término dadaísta, dado que cada miembro del grupo reclamó ese honor para sí mismo, el lugar de nacimiento indiscutible del movimiento es Zúrich.

Varios alemanes se habían refugiado en esa ciudad durante la Primera Guerra Mundial, entre ellos el poeta Hugo Ball y su compañera Emmy Henings.

El dadaísmo, un movimiento internacional, contestatario y subversivo, comprometió al siglo en una vanguardia que experimentó con humor y provocación, y que trastornó las categorías tradicionales de las artes.

El ojo cacodilato, dadaísmo de Picabia
El ojo cacodilato, dadaísmo de Picabia

¿Qué es el Dadaísmo o Arte Dadaísta?

El Dadaísmo es un movimiento artístico y cultural que surgió en Zurich, en 1916, en el Cabaret Voltaire, un local donde se reunían artistas, escritores y músicos refugiados de la Primera Guerra Mundial. El término “dada” fue propuesto por Hugo Ball, uno de los fundadores del movimiento, y no tiene un significado preciso.

Según algunas versiones, fue elegido al azar de un diccionario francés-alemán, donde significaba “caballito de madera”. Según otras versiones, era una palabra infantil que significaba “sí-sí” o “teta”. Lo cierto es que el nombre reflejaba la actitud de burla y desafío del movimiento.

¿Cuándo y dónde surgió el Dadaísmo?

El Dadaísmo surgió en Zurich, en 1916, como una reacción al horror y la barbarie de la Primera Guerra Mundial. Los artistas dadaístas se sentían decepcionados y desilusionados por la civilización occidental, que había sido incapaz de evitar el conflicto bélico.

Por eso, adoptaron una postura crítica y contestataria frente a los valores sociales, políticos y culturales dominantes. El Dadaísmo se manifestó como una forma de protesta pacífica y creativa contra la guerra, el nacionalismo, el capitalismo y el racionalismo.

Historia del Dadaísmo durante la Guerra: Zurich y Nueva York

El 5 de febrero de 1916 abrieron un cabaret literario y artístico, el cabaret Voltaire. Unos días después, Ball y Richard Huelsenbeck, un compañero alemán; Los emigrantes rumanos Tristán Tzara y Marcel Jamco; el alsaciano Jean Arp, además de Hans Richter, Christian Schad, Sophie Tauber y Otto y Adya van Rees dio origen al movimiento dadaísta.

“Más allá de la guerra y las patrias”, como reivindicaba Hugo Ball, el movimiento se distinguió por su internacionalismo y sus lazos con los movimientos revolucionarios, en un momento en que tenía lugar, sobre todo en Francia, una “vuelta al orden” nacionalista y reaccionaria. Este activismo denunciaba la sociedad y la cultura que habían permitido la guerra.

Debut Dadaísta

En mayo de 1916, la palabra Dada apareció impresa por primera vez, en el «literario y artístico» publicado en Zúrich por Hugo Ball, titulado Cabaret Cabaret Voltaire. Ese mismo año debutó una colección dadaísta con dos obras, La primera aventura celestial de Mr. Antipyrine, de Tristan Tzara, y Fantastic Prayers de Richard Huelsenbeck, esta última con ilustraciones de Jean Arp. En marzo de 1917 se fundó una galería dadaísta en Zúrich.

El movimiento dadaísta estuvo marcado más que nada por la personalidad de Tzara, quien dio su verdadera expresión teórica, particularmente en el Manifiesto dadaísta publicado en 1918. También fue Tzara quien, tras mudarse a París en 1919, hizo todo lo posible por publicitarlo en entornos de vanguardia internacional.

No evitó provocaciones y escándalos; de lo contrario. Dadá era anti tradición, antilogo, antistuciones; en resumen, anti-todo. Esa actitud fue la que provocó, tras un período de delirio conjunto, la ruptura entre Tzara y André Breton quien, con sus seguidores, fundó un movimiento constructivo: el Surrealismo.

Durante las veladas dadaístas, que tenían lugar en el cabaret Voltaire, se montaban espectáculos provocadores que combinaban teatro, poesía, ballet, disfraces y decorados que los creadores de los “happenings” recordarían cincuenta años más tarde.

En Nueva York, Francis Picabia y Marcel Duchamp, junto a los estadounidenses Man Ray y Morton Schamberg, trabajaron en el espíritu de los “ready-mades” y de los diseños “mecanomorfos” inventados por Duchamp en París antes de la guerra.

obras dadaístas rueda de bicicleta, de Marcel Duchamp
Rueda de bicicleta sobre taburete

El Dadaísmo después de la Guerra: Berlín, Colonia, Hannover y París

El dadaísmo berlinés, antiburgués, antiprusiano y ligado al espartaquismo, se involucró activamente en la vida política de la Alemania de la posguerra.

En las obras, manifiestos, panfletos y carteles se desarrolló la técnica del montaje, que incluía tanto recortes de prensa como fotografías, y se elaboró el retrato expresionista de una sociedad burguesa (Grosz y Dix)

Este compromiso político se manifestó en Colonia con Max Ernest y Hans Arp. Ernest realizó collages cuya asociación, dentro de un espacio en perspectiva, creó entidades fantásticas, inspiradas en parte en la pintura metafísica y que anunciaban su obra posterior.

En Hannover, Kurt Schwitters creó “Merz”. Esta sílaba de la palabra kommerz sintetizaba el proyecto de un “arte total”, que englobaba los collages que se realizaban con etiquetas, embalajes, billetes de tranvía, botones…en una palabra, “todas aquellas antiguallas que se encuentran en los desvanes o en los basureros”.

Francis Picabia, que vivió en Zurich durante 1919, es responsable del impacto de Dada en las artes. Ese impacto también se debe en gran parte a la iconoclastia de Marcel Duchamp.

En Alemania, mucho más que en Francia, el dadaísmo se manifestó en la oposición política y en la revista Der Ventilator y ohotomontage de Colonia y Johannes Baargeld (John Heartfield y Raoul Hausmann).

Tras su regreso de Nueva York, Duchamp, Picabia y Man Ray siguieron trabajando en Paris en la línea de los ready-mades. Picabia multiplicó las provocaciones públicas; Man Ray trabajó con collages, fotografías, fotomontajes y rayogramas, mientras que Duchamp afirmó su singularidad con “El gran vidrio”.

El declive del movimiento

En cuanto a Tzara, su retorno en 1920 se produjo en el seno del grupo “Litterature” de Andre Breton, Paul Elouard y Louis Aragon. Después de las desavenencias entre Tzara y Breton, este último lanzó en 1924 su “secesión”, en un comienzo esencialmente literario, en la vía Surrealista.

El movimiento dadaísta se extinguió alrededor de 1923. Pero después de 1945 reapareció en Estados Unidos y Alemania bajo diferentes formas, a través de la influencia de Marcel Duchamp: Pop Art, Fluxus, The Happenings y antiarte recuerdan las provocaciones dadaístas.

Características del Dadaísmo

Es corriente encontrar autores que participaron en diversos movimientos durante la época de las vanguardias a principio del siglo xx. A rasgos generales, podemos encontrar las siguientes características del dadaísmo:

  • Este movimiento artístico está promovido por un espíritu vanguardista y de protesta
  • Suele destacar la espontaneidad en la mayoría de las obras
  • También destaca la irrelevancia y la improvisación artística
  • Se busca en muchas ocasiones el caos y el desorden
  • Anarquismo y nihilismo
  • Rechazo y contraposición al Nacionalismo
  • Cierto caos y desorden en las obras
  • El dadaísmo tiene un carácter agresivo, destructivo, irónico, pesimista y radical
  • Rechazo a los valores burgueses y a la guerra.

Principales Artistas Dadaístas

  • Tristán Tzara
  • Marcel Duchamp
  • Jean ARP
  • Hanna Höch
  • Hugo Ball
  • Beatrice Wood
  • Raoul Hausmann
  • Kurt schwitters

¿Qué factores favorecieron el desarrollo del Dadaísmo?

El desarrollo del Dadaísmo estuvo favorecido por varios factores, tanto internos como externos al movimiento. Entre los factores internos, podemos destacar:

  • La influencia de algunos artistas precursores, como Alfred Jarry, Arthur Rimbaud o Marcel Duchamp, que habían introducido elementos novedosos en el teatro, la poesía o la pintura, como el absurdo, el humor negro o el ready made.
  • La amistad y la colaboración entre los artistas dadaístas, que compartían ideas, técnicas, estilos y temas. Los dadaístas se agruparon en locales, cabarets, revistas y manifiestos, donde realizaron sus actividades artísticas y culturales. Algunos de estos lugares fueron el Cabaret Voltaire, el Café Cyrano o la revista 391.
  • La creación de un lenguaje artístico propio y original, que se alejaba de las convenciones académicas y buscaba una mayor libertad y experimentación. Los dadaístas utilizaron recursos como el azar, el humor, el collage o la performance.

Entre los factores externos, podemos mencionar:

  • El contexto histórico y social de Europa y América, que ofreció a los dadaístas un escenario dinámico y diverso para plasmar sus obras. Los dadaístas se inspiraron en los acontecimientos políticos, económicos y culturales de su época, como la Primera Guerra Mundial, las revoluciones sociales o las vanguardias artísticas.
  • El contacto con otras culturas y corrientes artísticas, que enriqueció el repertorio estético y temático de los dadaístas. Los dadaístas se interesaron por el arte primitivo, el arte africano o el arte oriental, que les aportaron una visión diferente y exótica del mundo. También se relacionaron con otras vanguardias europeas y americanas, como el cubismo, el expresionismo o el surrealismo, que les influyeron e intercambiaron influencias.
  • El apoyo de algunos críticos de arte, coleccionistas, galeristas y mecenas, que difundieron y valoraron el arte dadaísta. Algunos de estos personajes fueron André Breton, Walter Benjamin o Peggy Guggenheim.

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