Escultura Renacentista

Igual que los arquitectos, los escultores renacentistas recuperar estándares grecorromanos en sus esculturas. Las figuras humanas y la naturaleza ocupa el centro de interés en este arte. El gusto por los desnudos (puramente clásicos) se puede apreciar en numerosas obras pintadas y esculpidas.

Hay pequeñas variaciones en la creación de esculturas durante la época renacentista, por ejemplo: Las esculturas del Quattrocento resaltan un acento realista, que se eleva al máximo en la creación de bustos y retratos, en cambio, en el Cincuecento los escultores se dejan llevar por un deseo de idealización y grandiosidad.

Orígenes de la Escultura Renacentista

La escultura renacentista se caracterizó por una vuelta a la antigüedad clásica y al empleo de materiales nobles, como el mármol y el bronce, y la difusión de temas profanos y alegóricos, en especial el desnudo. Además, la escultura se caracteriza por su expresividad y la perfección de las formas, tanto en el relieve como en las estatuas.

Los escultores renacentistas, impregnados de cultura humanista, adquirieron poco a poco la convicción de que la perfección plástica solo podía alcanzarse con la imitación de la antigüedad. Esta nueva tendencia revolucionó su arte. Con el redescubrimiento del bronce, esta revolución fue primero técnica, aunque también iconográfica. El hombre se convirtió en el centro de las preocupaciones artísticas: los bustos, las medallas, las estatuas ecuestres y los monumentos funerarios fueron los preferidos por los escultores y permitieron la exaltación de las virtudes humanas.

Su estilo, menos espigado y más normativo, se preocupó por reproducir las realidades del mundo natural. Así, el estudio de la anatomía humana, el del movimiento y el de la perspectiva se convirtieron en los principales temas de investigación de pintores y escultores.

Características de la Escultura Renacentista

Las características principales de la escultura renacentista son:

  • La escultura renacentista se independiza de la arquitectura, adquiere interés por sí misma.
  • Abundan los temas mitológicos, pero continúa siendo fundamentalmente cristiana, aunque subordine el simbolismo religioso a la consecución de la belleza
  • Preocupación por la expresividad.
  • Utilización de la perspectiva en los relieves.

Materiales de la Escultura Renacentista

Los materiales favoritos de los escultores renacentistas son el Mármol y el Bronce, los principales materiales nobles usados en la antigüedad. Se consigue una mejora sustancial en el perfeccionamiento del uso de estos materiales. Las técnicas de fundición del bronce alcanza una extraordinaria perfección y se mejoran las técnicas en la labra del mármol, consiguiendo efectos refinados sobre todo en relieves.

Los principales materiales que se usaron en la escultura renacentista fueron:

  • Mármol
  • Alabastro
  • Bronce
  • Madera

Etapas de la Escultura Renacentista

Quattrocento – Los Escultores Florentinos

El escultor de transición entre el Gótico y el Renacimiento es Ghiberti, quien, además de incorporar el mármol y el bronce como material escultórico, inaugura la búsqueda de la armonía y la proporción en las figuras. A él debemos parte de las puertas del baptisterio de la catedral de Florencia. El abandono del estilo gótico (es decir, “bárbaro”) a partir del siglo XV condujo a los artistas a recurrir a la antigüedad para renovar su lenguaje plástico. No obstante, el dominio de la perspectiva se consideró el verdadero progreso.

Será la ciudad de Florencia (próspera ciudad en esos momentos, con la poderosa familia Medici, promotores y mecenas del arte) la que tome el protagonismo a partir de este momento, y durante siglo y medio la escultura renacentista florentina será la dominadora del retrato de busto, del ecuestre, del relieve…Los principales escultores renacentistas de este periodo fueron Ghiberti y Donatello, dejando también una importante huella Jacopo della Quercia, Lucca della Robbia y Verrocchio

Esta etapa del Quattrocento comenzó con la obra escultórica de los relieves de las puertas del baptisterio de Florencia, realizados por un jovencísimo Ghiberti a la edad de 20 años. El baptisterio ya tenía dos puertas labradas por Andrea Pisano en 1330, y en 1401 se convocó un concurso para las dos restantes. El concurso fue ganado por Ghiberti, terminando la primera de las dos puertas en 1424; su trabajo fue muy admirado, por lo que la ciudad le encargó la segunda puerta, invirtiendo unos 20 años en labrar cada una; fue prácticamente la obra de su vida.   

» Parte de las Puertas del Baptisterio de Florencia » Diseñado por Ghiberti

Donatello se inició en el taller de Ghiberti, mientras este terminaba las puertas del baptisterio de Florencia. Sin embargo, desde 1410 su estilo innovador e independiente se impuso al de su maestro, así como al de sus contemporáneos. Amigo de pintores y de Brunelleschi, compartió con ellos la misma preocupación: representar de forma realista el espacio y el cuerpo humano. Atraído por la antigüedad hizo numerosos viajes a Roma; la confrontación con las obras romanas fue determinante para el artista, que siguió el modelo de los antiguos en su obra “David”, primer desnudo en bronce fundido desde la antigüedad  

Cinquecento – Miguel Ángel

El Cinquecento o pleno Renacimiento se desarrolló a lo largo del siglo XVI con características diferenciadas en cada una de las dos mitades del siglo, dominando el clasicismo en la primera y el manierismo en la segunda.

Miguel Angel Buonarrotti es el mayor genio de la escultura renacentista italiana. No obstante ser al mismo tiempo notable arquitecto y pintor (como Rafael y Leonardo), se comporta, sobre todo, como escultor. Los sentimientos más diversos se aprecian en sus obras, fruto de los cambiantes estados de ánimo que embargaban al artista. Sin embargo, el más fuerte y dominante de estos estados fue el dramatismo, que se expresa en las figuras por medio de un grave terribilismo.    

No le arredra la materia; esculpe bloques inmensos sin necesidad de dividirlos. Es maravillosa su capacidad para adivinar la figura dentro del bloque.    

El virtuosismo técnico de sus obras, cuyas formas marcan el preludio del manierismo, y la fascinación que ejerció su personalidad (artista genial, pero solitario y colérico, honrado por los más grandes, pero que vivía humildemente) contribuyeron a forjar su leyenda aun antes de su muerte. Aunque Leonardo da Vinci y Rafael fueron sus contemporáneos y, en ocasiones, sus rivales, solo él recibió de su amigo Vasari el calificativo de “divino”.

A los 19 años abandonó Florencia y se fue a Roma, donde recibió el encargo de realizar la “Pietà”, que fue su consagración. En el contrato se estipulaba que debía ser “la escultura en mármol más hermosa que se hubiera realizado hasta entonces”. Miguel Angel concibió, para sostener el cuerpo de Cristo, una Virgen de rasgos asombrosamente juveniles, que fue criticada y alabada a la vez y que cambió completamente la iconografía tradicional. Como por ejemplo «La Pieta de Miguel Ángel», la cual se conserva en San Pedro del Vaticano.

De regreso a Florencia en 1501, realizó la escultura del “David”, emblema del vigor y de la integridad del gobierno florentino; el nuevo gobernante puso a su disposición un bloque de mármol que parecía inservible. Después de dos años y medio de trabajo, los florentinos pueden contemplar a David, de mayor tamaño que el natural. La anatomía se presenta cuidadosamente estudiada, como cabe apreciar principalmente en la mano y en todo el brazo derecho. La postura es helénica, pero en las manos dobladas y en el gesto terrible nos comunica la tensión espiritual que ardía en el corazón del artista.

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