Impresionismo

El Arte impresionista también conocido como Impresionismo se desarrolló desde la primera mitad del siglo XIX, hasta principios del siglo XX, siendo uno de los movimientos más conocidos de la historia del arte.

Bajo la bandera del impresionismo se reunieron, a merced de los acontecimientos y de los encuentros, artistas infinitamente diversos en su inspiración, temas, técnicas o pensamiento: paisajistas o pintores de figura humana, dibujantes o coloristas, pintores al aire libre o de interior, sensitivos, meditativos…

Noche Estrellada sobre el Ródano, obras y pinturas de Vincent Van Gogh
Noche Estrellada sobre el Ródano, obra de Vincent Van Gogh

¿Qué es el impresionismo?

El Impresionismo o Arte Impresionista es un movimiento generalmente pictórico, fue uno de los movimiento más famosos donde surgieron algunos de los mayores pintores de la historia como Van Gogh, Monet o Cézanne.

Todos ellos tenían un criterio en común: el rechazo por las recetas del taller y los grandes temas tradicionales de la mitología o la religión honrados en las escuelas de bellas artes y en los salones oficiales.

Rompieron, de este modo, con el gusto burgués y propusieron una pintura simple pero que retratara su época con mucha mayor agudeza que la de sus rivales (y a menudo amigos), partidarios del arte oficial.

Se caracterizaron, sobre todo, por el gusto por el cromatismo y las materias, y trataron de captar los efectos fugaces de la luz, del movimiento y de sus propias sensaciones.

¿Cuándo y dónde surgió el Impresionismo?

El Impresionismo surgió en Francia en la segunda mitad del siglo XIX, en un contexto histórico marcado por la Revolución Industrial, la modernización de París, la guerra franco-prusiana y la Comuna de París. Estos acontecimientos influyeron en la visión crítica y rebelde de los impresionistas, que se oponían al arte académico y oficial que se exhibía en el Salón de París, la institución más prestigiosa y conservadora del arte francés.

¿Qué buscaban los artistas Impresionistas?

Los impresionistas buscaban captar la impresión visual que les producía el mundo que les rodeaba, especialmente los paisajes urbanos y naturales. Para ello, utilizaban colores puros y contrastados, aplicados con pinceladas sueltas y rápidas, sin mezclarlos en la paleta ni en el lienzo. Así conseguían crear efectos de luz y atmósfera que variaban según la hora del día y las condiciones climáticas. Los impresionistas también se interesaban por los temas cotidianos y modernos, como las escenas de ocio, los cafés, los bailes o las carreras de caballos.

Orígenes del Impresionismo

Se podría decir que los orígenes del movimiento impresionista se encuentran en 1874 cuando se llevó a cabo la primera exposición de los artistas, pintores, escultores y grabadores fundada el año anterior y que fue calificada de impresionista.

La exposición reunió a treinta participantes, entre los cuales estaban Paul Cézanne, Edgar Degas, Berthe Morisot, Camille Pisarro, Auguste Renoir, Alfred Sisley y Claude Monet, cuyo lienzo “Impresión: amanecer” recibió numerosas críticas y fue el que dio su nombre al movimiento. La crítica, aunque se mostró hostil, no se equivocó al hacer del título de la obra una especie de manifiesto estético para el nuevo movimiento.

Las amapolas, obra impresionista de Claude Monet
Las Amapolas, obra de Claude Monet

Hasta 1886 se realizaron siete manifestaciones más, a las que se unieron Paul Gauguin, Redon y, por último, Georges Seurat y Paul Signac. Sin embargo, no se alinearon formalmente con el movimiento ni Vincent Van Gogh, ni Toulouse Lautrec, ni Édouard Manet, que estaban sin embargo, cercanos a los impresionistas.

Entre las referencias estéticas de los impresionistas hay que citar en primer lugar a Manet, a Gustave Courbet y a la estampa japonesa; luego a Jean Baptiste Corot y Millet, y, por último, a Delacroix y Turner, a los coloristas venecianos, españoles y flamencos, y también a Ingres.

Aunque el impresionismo fue un movimiento sin fundamentos teóricos, presentó, no obstante, divergencias y posiciones radicales. Monet se sintió atraído por la erosión de las formas, ya fuera por efecto de la intensa luminosidad solar o por el difuminado producido por la bruma; Renoir tradujo la sensualidad de las carnes con una factura donde el color y el dibujo buscaban el equilibrio, mientras que Degas escrutó el dinamismo en el cuerpo de las bailarinas, disciplinado, o relajado como en el de las mujeres en el baño.

Cézanne, apóstol de la construcción y de la serialidad, volvió la espalda a un naturalismo juzgado demasiado intuitivo. Gauguin compartió esta crítica y en su imaginería reintegró una dimensión simbólica en pos del primitivismo. Seurat, por su parte, exploró de manera casi científica los componentes de la iluminación y sistematizó el divisionismo o puntillismo.

Mujer con Sombrilla, cuadro impresionista de Claude Monet
Mujer con Sombrilla, obra de Claude Monet

Una vez que el movimiento impresionista salió de la marginalidad durante la Exposición universal de 1889, se transformó antes de la primera guerra mundial en una moda seguida por artistas de todo el mundo.

Sobrevivió al conflicto al seguir reencarnándose en las telas de los fundadores, hasta la desaparición de Renoir (“las bañistas” 1818-1919) y luego la de Monet (“Los nenúfares” 1918-1926).

¿Qué factores favorecieron el desarrollo del Impresionismo?

El desarrollo del Impresionismo estuvo favorecido por varios factores, tanto internos como externos al movimiento. Entre los factores internos, podemos destacar:

  • La influencia de algunos pintores precursores, como Eugène Boudin, Gustave Courbet, Édouard Manet o la escuela de Barbizon, que introdujeron elementos novedosos en la pintura, como el realismo, el paisajismo, el plenairismo o la libertad expresiva.
  • La amistad y la colaboración entre los artistas impresionistas, que compartían ideas, técnicas, modelos y lugares de trabajo. Los impresionistas se reunían frecuentemente en cafés, talleres o casas de campo, donde intercambiaban opiniones y consejos. También viajaban juntos a diferentes regiones de Francia o al extranjero, en busca de nuevos motivos para pintar.
  • La creación de una sociedad anónima y la organización de exposiciones independientes, que les permitió escapar del control y la censura del Salón de París y mostrar sus obras al público sin intermediarios. Los impresionistas también contaron con el apoyo de algunos críticos de arte, como Théodore Duret o Émile Zola, que defendieron su estilo y su valor artístico.

Entre los factores externos, podemos mencionar:

  • El avance de la industrialización y la modernización de París, que ofrecieron a los impresionistas nuevos temas y escenarios para pintar, como las estaciones de tren, los puentes, los bulevares, los parques o las exposiciones universales.
  • La invención de la fotografía y el cine, que supusieron una competencia y un estímulo para la pintura. Por un lado, la fotografía restó importancia al arte como medio de representación fiel de la realidad. Por otro lado, el cine mostró la posibilidad de captar el movimiento y el tiempo en las imágenes. Los impresionistas se inspiraron en estos medios para crear un arte más personal y dinámico.
  • La aparición de los tubos de pintura, que facilitaron el trabajo al aire libre de los impresionistas. Gracias a estos recipientes metálicos con tapón de rosca, los artistas podían transportar fácilmente sus pinturas sin que se secaran ni se mezclaran. Así podían pintar directamente del natural y con mayor rapidez.

Características del Impresionismo

Dentro del Arte Impresionista cada pintor tenía unas características propias, a rasgos generales, las principales características del impresionismo serían:

  • Colores: Se usan colores puros sin mezclar.
  • Pinceladas: Los pintores no ocultaban las pinceladas en sus obras.
  • Iluminación: La Luz y el Color cobran especial protagonismo siendo el centro en muchas obras.
  • Formas: En la pintura impresionista reinan las formas imprecisas.
  • Variedad: No toda la pintura impresionista siguió unos márgenes estrictos; cada pintor tenía sus propias características.
  • Escenas: Las pinturas impresionistas suelen mostrar escenas de la vida cotidiana y paisajes al aire libre.
  • Contorno: Los pintores impresionistas rechazan el dibujo con contorno.
  • Perspectiva: Los artistas impresionistas buscaban nuevas perspectivas para sus obras, dejando de lado en muchas ocasiones las perspectiva frontal.

Principales Pintores Impresionistas

Los principales Pintores Impresionistas fueron:

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