Rafael Sanzio (1483 – 1520)

Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel y Rafael forman el gran triunvirato de artistas que inauguraron el monumental estilo del momento histórico conocido como alto Renacimiento. Rafaello Sanzio  (Urbino, 1483 – Roma, 1520) fue el más joven y técnica y estilísticamente el menos imaginativo de los tres, pero gracias a sus singulares dotes de asimilación se forjó un estilo que fue admirado durante cuatro siglos y que durante mucho tiempo proporcionó modelos de formas ideales para el arte religioso y modelos de acción narrativa para los pintores de historia.

Probablemente ningún otro artista ha sido más admirado y copiado por generaciones sucesivas. Todavía en el siglo XIX, cuando entre los nazarenos alemanes y los prerrafaelitas ingleses se produjo una reacción en favor de sus predecesores del siglo XV, en especial Fra Angelico, las obras de Rafael seguían siendo fuente de inspiración y guía de pintores como Ingres y otros muchos representantes del arte académico.

Se consideraba que Rafael había conseguido la fusión perfecta de la línea y el color, del sentimiento y la acción, de la naturaleza y el ideal, de la esencia y lo particular, dentro de un equilibrio tan perfecto que hacía de él el gran representante del clasicismo en pintura.

Biografía de Rafael Sanzio

Si el nombre de Rafael se asocia al de Da Vinci y al de Miguel Ángel se debe al juicio de la posteridad más que a la influencia que estos ejercieron sobre el joven prodigio.

Para los partidarios del clasicismo, Rafael encarna el ideal del arte equilibrado y sereno que humaniza y materializa las soluciones pictóricas del Quattrocento, perfeccionadas por Leonardo y Miguel Angel. Sus “madonnas” son especialmente admirables. La delicadeza del trazo, la gama cromática matizada y la luminosidad serena de sus paisajes realzan la belleza a la vez irreal y radiante de sus personajes femeninos. Fue uno de los más destacados pintores renacentistas de la época.

Pinturas Renacentistas - La Bella Jardinera - Rafael Sanzio

Nació el cinco de abril de 1483 en Urbino. Su padre era el más destacado artista de la ciudad, y, aunque pintor mediocre, era también cortesano y poeta, siendo su patrono Federico de Montefeltro, duque de Urbino y una de las grandes figuras del Renacimiento italiano. Esta experiencia ayuda a comprender por qué Rafael siempre se sintió cómodo en las cortes y entre las grandes familias de la nobleza y los negocios. A esa atmósfera a la vez refinada y sencilla, de una corte que su amigo Baltasar de Castiglione describió como modelo de la Europa renacentista, debe probablemente Rafael algo de aquella amabilidad que le iba a granjear el favor de sus patronos, de otros artistas y de sus discípulos.

Poca documentación de la época

No tenemos documentos de la época que nos hablen de su aprendizaje, pero Vasari afirma que su padre lo había llevado a Perugia, donde trabajó como aprendiz junto a Pietro Perugino, quien había ganado prestigio profesional en Roma, donde se encontraban los más ricos y más cultos patronos eclesiásticos. A diferencia de los artistas florentinos, que generalmente encontraban suficientes clientes y mecenas en su rica ciudad, tan amante del arte, Rafael, como otros artistas de centros más pequeños (por ejemplo Piero della Francesca), en sus primeros años se vio obligado a llevar una vida itinerante en busca de encargos.

En 1505 él mismo declaró que había estado en Perugia, Asís, Gubio, Siena, Florencia, Roma, en su Urbino natal y en Venecia. Rafael murió de una fiebre el 6 de abril de 1520, y fue enterrado en el Panteón de Roma.

En 1509, gracias a la fama alcanzada, fue llamado a Roma al servicio del papa Julio II. Rafael aun no había demostrado su maestría en los frescos cuando este pontífice le encargó la decoración de las nuevas estancias del Vaticano. La maestría en la ejecución de los temas iconográficos, tanto religiosos como humanistas o mitológicos, la disposición natural de las formas en un espacio complejo y el cuidado otorgado a la caracterización de las figuras representaron el inicio de una nueva era en el arte.

Pinturas del Renacimiento
La Disputa del Sacramento – Rafael

La magnitud de las obras que le encargaba el Vaticano le obligó a delegar gran parte de los trabajos, ejecutados por discípulos formados en su taller. Estos colaboradores contribuyeron en gran medida a difundir el estilo de Rafael, al reproducir los modelos del maestro. Su influencia se perpetuó gracias a ellos.

El estilo de Rafael

Influencia Flamenca

El cambio de gusto que determinó la dirección del arte de Rafael fue la creciente preferencia, por parte de los patronos de finales del siglo XV, de un estilo en el que la «dolcezza» o dulzura fuera el sentimiento dominante. De acuerdo con este estilo, incluso los tipos de Cristo, la Virgen y los santos son suavizados y dulcificados; la severidad de los Cristos del siglo XV, con su implicación de una naturaleza divina unida a una naturaleza humana, es sometida a la acción mitigadora de un idealismo suavizado. El paisaje, que ahora, bajo la influencia flamenca, constituye un socorrido fondo de toda clase de pinturas religiosas, pierde toda su aspereza y pasa a ser una armonía de verdes delicados.


Perderemos una clave fundamental del arte de Rafael si olvidamos que su época le destinó a ser ante todo un artista al servicio de la religión. Vírgenes y retablos fueron las obras en las que empezó a trabajar cuando era joven, y cuando murió aún seguía pintando Vírgenes y retablos a petición de sus patronos. Sus principales obras profanas eran retratos, pero en conjunto ejecutó pocas obras de este género.

Las más importantes excepciones son los frescos profanos de la Estancia de la Signatura, los frescos mitológicos con los que decoró la villa romana -hoy conocida como la Farnesina, del banquero sienés  Chigi, uno de sus patronos más importantes- ,y las Logias del Vaticano. Era tal la perfección de su estilo que incluso en su tiempo sus obras eran más admiradas por la belleza de la composición y de la forma que por transmitir pensamientos profundos o pasiones violentas.

Rafael y el Alto Renacimiento

Como tales, las obras de Rafael eran características del alto Renacimiento, época en la que la admiración por el arte estaba tan generalizada que incluso dentro del ámbito religioso los artistas utilizaban su propio  vocabulario de formas, y disfrutaban de una libertad para concentrarse en la creación y en la solución de problemas de composición y representación, libertad contra la que la Contrarreforma, décadas después, iba a iniciar una fuerte reacción.

No obstante, la sensibilidad religiosa de muchos creyentes siempre ha encontrado en Rafael la perfecta e inalcanzable realización de su ideal de la belleza celestial; por ejemplo, en la delicadeza de sus Vírgenes o en sus representaciones, tiernamente humanas, del Niño Jesús.

Al modelar el cuerpo, Rafael alcanzó una perfección en los tonos de la carnación y en las transiciones dentro de ellos que hizo exclamar a Vasari, no una sino varias veces, que lo que Rafael pinta parece «carne viva» y no algo creado con hábiles pinceladas. Aunque nunca adoptó plenamente el «sfumatto» de Leonardo, dominó el arte de suavizar los contornos con sombras de manera tan natural, que, de acuerdo con las palabras de Vasari, parece que realmente sus figuras son de carne y hueso.

Probó suerte también en la arquitectura, diseñó obras de orfebrería y organizó el grabado de sus dibujos. Diseñó las caballerizas de Villa Chigi, su capilla en Santa Maria della Pace y, después de su nombramiento como arquitecto de San Pedro en 1512, trabajó para la basílica. También proyectó varios palacios particulares.

Pinturas de Rafael Sanzio

  • Obras Renacentistas - León I detiene el avance de Atila sobre roma - Rafael Sanzio
  • Pinturas Renacentistas - La virgen del prado - Rafael
  • Retrato de Baltasar de Castiglioni - Rafael Sanzio
  • Obras del Renacimiento -Los desposorios de la virgen - Rafael Sanzio
  • Pinturas del Renacimiento - Escuela de Atenas

Movimientos Relacionados

Renacimiento

Renacimiento

Laocoonte - El Greco

Manierismo

Neoclasicismo

Neoclasicismo

Deja una respuesta